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«Yo no me callo ante nada»
El cantaor sevillano predica la sinceridad en el arte y en la vida y no se corta ni cuando le preguntan por su peso
Falete debuta en Bilbao para estrenar tres trajes y su tercer disco, ‘Coplas que nos han matao’ (Columbia), que le salen aflamencadas, a veces salseras y siempre descarnadas y desbordantes. Nos atiende a última hora de la mañana, recién levantado y desayunado
–¿Te consideras más cantante de copla o de flamenco? –Yo diría que 50-50. Siempre la inclinación va más hacia la raíz, y la mía es más flamenca que folclórica, digámoslo así. Pero digo 50-50 porque amo los dos estilos de la misma forma. –Todo el mundo puede cantar, pero ¿cómo se comunica? –Haciéndolo de corazón es como tú expresas y le haces llegar al público que es realidad lo que estás contando, más que lo que estás cantando, cuidado. Si lo cuentas, si lo expones tal y como lo sientes, es más fácil que el público lo capte, ¿no? –Has compartido cartel con leyendas como Juanito Valderrama. ¿Los artistas de antes son comparables a los de hoy? –Distintos totalmente. Y que me perdonen mis compañeros: son muchísimo mejores que nosotros. Los artistas actuales, entre los que me incluyo, vamos a los sitios y ya nos creemos que somos algo. Afortunadamente nos lo ponen más en bandeja. Entonces pasaban más necesidades y fatigas. Las carreteras eran peores y ellos salían de casa dos días antes y no ganaban ni la cuarta parte que nosotros. Eran otros tiempos. Veo en ellos mucho más compañerismo del que hay hoy. –¿Se han reído alguna vez de ti por estar gordo? –No lo sé. En mi cara nunca lo he notado. Haciendo las cosas con educación y respeto no debes ser rechazado ni mirado de forma rara por lo que tú hagas, seas o sientas. Nunca he percibido rechazo y, si lo hubiese notado, yo no me iba a callar, ¿sabes qué te digo?¡Porque yo no me callo ante nada! Tampoco me iba a afectar... El que está gordo es porque quiere. –¿El médico te aconseja adelgazar? Visito muy poco al médico. El especialista de la garganta, el que más veo, me recomendó que me ponga a dieta, por salud, y le respondí que no me da la gana. Todavía hay tela para vestirme y todavía tengo fuerzas para mover mis kilos. Pero un día me levanté y me propuse hacer un poco de dieta. Ynada, en un mes y dos semanas, simplemente cenando un poquito menos, he perdido siete kilos. –¿Cuánto pesas? –Ahora peso 114 y mido 1.78. –¿Y qué comerás hoy? –Todavía no lo sé porque no he ido a la cocina. Me han puesto el café en la mesa y no he entrado a ver qué se cuece. –¿Vives con tus padres? –No, no. Yo vivo en mi casa y lógicamente tengo servicio y eso. Mi madre se viene conmigo por temporadas. –¿Ydónde vives? –En el centro de Sevilla. En una casa palacio. Una maravilla del siglo XVII. Con el primer dinero bueno que gané, lo primero que hice fue comprarme mi casa. Pagando un kilo y pico de hipoteca todos los meses, también te lo digo. ¡Que no la tengo ‘pagá’! ¡Que me quedan 30 años! Al menos, que no me falte salud... –¿Por qué has sufrido la última vez? –Por amor, lógicamente. Hace unos meses. Lo que pasa es que la mancha del amor con otra se quita. –Un clavo saca a otro clavo:en el amor, las borracheras... –Ja, ja, ja... Fue por amor, pero bueno, eso pasó, ¿no? Ahora hay género nuevo, que es lo importante.

Muy íntimo El perfume: «Uso ‘Yvresse’, antes llamado ‘Champagne’, de Yves Saint Laurent. Se lo olí a un amigo que vino de Francia hace 17-18 años y oye, me gustó. También el bote, que es muy barroco, muy Falete, ja, ja... He probado otros, pero tal como los he probado los he soltado». Los trajes: «La mayoría son diseños míos que me hacen mis modistas, Sugereles. Tengo por costumbre terminar un espectáculo con el vestua-rio que me pondré en el siguiente y ya me están acabando los tres trajes que estrenaré en Bilbao:uno oro, otro malva y otro blanco y negro». Las joyas: «Mi piedra favorita es el brillante. Mi metal, el oro. Me gustan las sortijas y los anillos. La primera joya que me regalaron me la tiraron al escenario hace años en Madrid. Una sortija de brillantes espectacular. Una señora me pedía un fular de lunares en blanco y negro: ‘¡Falete, dámelo!’. Se lo lancé y ella me tiró una sortija. Al acabar la miré y dije: ‘Esto no es pasteleo. ¡Esto es bueno!’. A esa señora nunca más la he visto. Yla primera que me compré fue un brazalete de una esfinge egipcia, con esmeraldas y brillantes».
La historia oculta
Jorge Negrete solía sol-tar:«Aquí en México somos todos puritito machos». Y una vez le replicó un españolito:«Pues nosotros ahí somos mitad y mitad y nos lo pasamos estupendamente». Hum... esto del machismo racial también impera en el universo de la copla y del flamenco, pero a pesar de los telones y los velos es vox pópuli que ciertas figuras no cumplen las reglas de los machotes. Homosexual también fue Miguel de Molina (el de la foto, ce-dida por el Museo Nacional del Teatro de Almagro), animador de las tropas republicanas, dotado del favor del público y al que el puritano régimen franquista no pudo emborronar su aura. Y qué decir del rumbero Bambino, sobre quien rezaba un obituario:«Bambino era gitano de Utrera, homosexual y amigo de tontear con toda clase de sustancias». El gran Rafael de León lo llevaba fatal por ser además aristócrata. De su mente salió nuestro verso favorito, que recitamos de memoria:«Porque sin ser tu marido /Ni tu novio, ni tu amante /Soy el que más te ha querido /Con eso tengo bastante». Ejem... nosotros pensamos en una chica. Así de antiguos somos... |
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